Síntesis Histórico

De acuerdo a la narración de muchos cronistas como: Inca Garcilazo de la Vega, Phelipe Guamán Poma de Ayala, Pedro Pizarro, Juan De Betanzos, Cieza de León, Polo de Ondegardo, Juan De Santa Cruz Pachacuti Yanqui Salcamayhua, Fernando De Montesinos, el Padre José De acosta, Cristóbal De Molina, el Cusqueño, R.P. Miguel Cabello Balboa, Bernabé Cobo, Alonso Ramos Gavilán; y al estudio e interpretación de muchos historiadores como: Luis E. Valcárcel, Federico Kauffman Doig, Víctor Ángles Vargas, Waldemar Espinoza Soriano, Antonio Busto y muchos otros, se manifiesta: Que el WARACHIKUY, es un rito de iniciación Inka o una fiesta de imposición de waras (insignias de madurez y aptitud), que se celebraba cada año en fechas fijas o cuando al Estado le interesaba declarar aptos para la guerra, para el matrimonio y para las funciones públicas, a los jóvenes de la nobleza que ya tenían edad.

Algunos señalan que en el mes de Septiembre o en el mes Diciembre, se celebraba la fiesta del Qhapaq Raymi, la gran pascua del Sol, utilizando la oportunidad para celebrar el rito de iniciación o madurez de los adolescentes

La observación y posición del sol era parte esencial de la astronomía Inka, de ahí que lo relacionado con los solsticios daba lugar a las fiestas importantes dedicadas al astro rey. El Qhapaq Raymi  en el solsticio de verano y el Inti Raymi en el solsticio de invierno. En el calendario Inka, dentro de las celebraciones del Qhapaq Raymi, a inicios de la estación primaveral se inauguraban los ritos de iniciación masculino  (Warachikuy), que marcaba la entrada de los muchachos a la plenitud viril, aptos para ejercer ocupaciones y funciones de hombres adultos.

Este nombre de Warachikuy se deduce del nombre wara, que es un pañete o pantaloneta solo para el varón que merecía ponérselo. Le pertenecían todas las demás insignias, honras y dignidades que entonces y después, en paz y en guerra se le podían dar y reconocer.

Rito exclusivo de la nobleza, realizado con el objeto de dar señal e insignia a los llamados orejones, comenzando por los hijos del propio Inka, para que fueran conocidos por todo el Imperio y de allí en adelante habían de ser respetados por todas las ciudades del Tawantinsuyu.

“Para obtener las insignias, los jóvenes adolescentes pasaban por un noviciado rigurosísimo y era de gran regocijo para la gente común y de gran honra y majestad para la nobleza”

Para llegar a la ceremonia misma de imposición de waras, los postulantes debían aprobar un difícil examen de aptitud física que iba a jerarquizarlos en su futura vida militar o excluirlos de ella.

Pues, historiadores y cronistas, coinciden que el WARACHIKUY, era un rito y una majestuosa fiesta, con relevancia en los actos preparatorios, en los ritos religiosos, en la destreza, ingenio y habilidad de los competidores, en el riesgo y dificultad de las pruebas, en la elegancia de la indumentaria, en el marco escenográfico y coreográfico y en el colorido de las multitudes que concluía en una gran fiesta presidida por el Inka.

Los vencedores eran condecorados con dos distinciones:

  • Colocación de la WARA (Insignia de Varón)
  • Horadamiento de las Orejas (Insignia Real)

Boletín

No podría ser otra persona que represente al Inca (hijo del Sol) en el Warachikuy 2016, el reconocido y de amplia trayectoria actor cusqueño Nivardo Carrillo Gutierrez

No podría ser otra persona que represente al Inca (hijo del Sol) en el Warachikuy 2016, el reconocido y de amplia trayectoria actor cusqueño Nivardo Carrillo Gutierrez



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